Tejerina & la Corte Suprema

Mirá que linda pebeta para amasijar (?)

En la legislación argentina la figura del infanticidio fue contemplada en la ley 11.179 que no es otra que el Código Penal de la Nación. Luego, fue derogada por la ley 17.567. Regresó con la ley 20.509 y fue nuevamente derogada con la ley 21.338. En 1984 reapareció a partir de las reformas del texto ordenado del Código Penal (decreto 3992/84). Finalmente, la ley 24.410 del 30 de noviembre de 1994 derogó el tipo penal de infanticidio. La última versión vigente en Argentina del delito de infanticidio estuvo redactada del siguiente modo: “Se impondrá reclusión hasta tres años o prisión de seis meses a dos años a la madre que, para ocultar su deshonra, matare a su hijo durante el nacimiento o mientras se encontrara bajo la influencia del estado puerperal y a los padres, hermanos, marido e hijos que, para ocultar la deshonra de su hija, hermana, esposa o madre, cometieren el mismo delito en las circunstancias indicadas en la letra a del inciso 1º de este artículo”.

Derogada la figura penal del infanticidio, el hecho ahora se rige por las normas generales del homicidio calificado por el vínculo. Eventualmente, pueden regir circunstancias extraordinarias de atenuación en la comisión del delito de homicidio. ¿Qué es esto? Que por un homicidio calificado, el Tribunal puede hacer un descuento de pena cuando las circunstancias que rodearon a la comisión del hecho son tan graves que de algún modo permiten tener clemencia sobre el autor.

Vamos ahora a los hechos. A los 17 años, la joven jujeña Romina Tejerina fue violada por un tal Vargas, un vecino vinculado al PJ y a la policía. No sé por qué no me extraña esto último en una sociedad feudal como la jujeña (?).

Como era de esperar (?), Vargas amenazó con matar a don Tejerina y a su esposa (padres de la víctima) si Romina lo denunciaba por violación.

La joven intentó abortar pero desistió de ello porque los médicos le pedían trescientos pesos (?). Al parecer, ella pretendía que los galenos realizaran la práctica abortiva gratis porque había sido violada (?).

Finalmente, dio a luz en el baño de su casa y, según adujo, en estado de shock, hirió con una trincheta al bebé, que murió en el hospital.

Después, lo obvio. La justicia no estuvo a la altura de las circunstancias y se asustó por la repercusión mediática del hecho. El juez de instrucción jujeño, en el auto de procesamiento, no mencionó la violación pero reparó en un hecho trascendental y conducente para resolver el crimen (?): parece que Tejerina usaba polleras cortas a menudo e iba mucho a los bailes (?).

La defensa hizo una jugada de manual. Planteó la inimputabilidad de Tejerina por haber matado a su hijo bajo stress post traumático y en estado puerperal. El argumento fue rechazado porque, según la primera instancia, la encartada “tuvo intención homicida para con su hija antes del hecho, cuando quiso abortar en reiteradas oportunidades y también al momento del parto”.

¿Que es lo que determina si una persona es o no imputable? Un dictamen pericial. En el caso de Tejerina, la decisión tuvo como pilar un paupérrimo peritaje oficial en donde una situación tan compleja pretendió resolverse en poco más que una carilla, se basó en una sola entrevista, que por suerte (?) se hizo solo diez meses después del hecho (?).

No hay -como hubiera debido haber y advertirá el lector- ningún intento de reconstruir el estado de la psiquis de Tejerina al momento del hecho, que es lo único que importaba a los efectos de la imputabilidad.

Así las cosas, el caso llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación argentina. La defensa de Tejerina sostuvo que fue violado el derecho de defensa de su asistida porque el peritaje psíquico estuvo mal hecho y se fundó sobre él la condena.

La Corte Nacional rechazó el recurso extraordinario de Tejerina. Parece ser que “no se quiso dar a la sociedad el mensaje de que cualquier madre que matara a su hijo iba a ser amparada por la Corte” (?).

La finalidad que tuvo en miras la Corte Nacional no es aceptable. El único mensaje que se termina dando a la sociedad es que la Corte resuelve convalidar peritajes oficiales incompletos y hasta errados porque es consciente de otros valores supremos. Ojo. Que se entienda. Tejerina puede ser culpable o inocente. Ese no es el punto. El quid de la cuestión finca en que la Justicia apoya sus decisiones en elementos de prueba viciados de nulidad. Y eso es gravísimo para un estado republicano. Máxime si se trata del Tribunal mas alto del país.

Para finalizar, en aras de colaborar con el mejoramiento del sistema judicial, proponemos incorporar al Código Penal la figura del incompejuecidio (?) (homicidio de un juez incompetente): “Se impondrá prisión de seis meses a dos años al litigante que, para ocultar la deshonra republicana que provoca la actuación de un magistrado, lo matare antes de interponer un recurso a que habilita la ley” (?)

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