Para lavar dinero, déjelo adentro del pantalón en el lavarropas (?)

Como las sentencias de la Suprema Corte de Estados Unidos suelen ser interesantes, seguimos prestando atención a lo que ella dice. A más de ello, es lo que mas nos piden los lectores del blog. Por eso, porque somos demagógicos (?) y populistas (?), hacemos lo que manda el soberano. En este caso fijamos nuestra atención en la interpretación que ella dió a la prueba del delito de lavado de dinero de origen delictivo.

Para los desprevenidos de siempre (?), recordamos que el lavado de dinero es la acción por la cual los dineros provenientes de delitos (prostitución, venta de drogas, etc.) que -como obvio es decirlo- no pueden justificarse legalmente como ingresos (porque importaría tanto como reconocer los delitos que generan esa ganancia) se insertan en el mercado legal como si tuviera un origen lícito. Por ejemplo, construyo un edificio con la plata que obtuve de la trata de blancas (?), y al vender los departamentos digo que mi ganancia provino de la susodicha venta.

El caso caratulado Cuellar v. United States (No. 06-1456), aborda la cuestión sobre que tipo de prueba necesita el Estado para acreditar el lavado de dinero.

El bueno (?) de Humberto Fidel Regaldo Cuellar fue detenido en Julio de 2004 en un Volkswagen Beetle (el nuevo escarabajo (?)) que circulaba dentro del límite de velocidad permitido. La policía aprehendió a Regaldo Cuellar porque había descubierto que hizo cerca 1,000 millas en los últimos dos días parando en ciudades grandes por pocas horas. Le preguntaron acerca de esto último y Cuellar se puso nervioso. Luego, le encontraron mucho dinero en efectivo con olor a marihuana (al fin y al cabo son los dos verdes) (?).

Requisaron pues el escarabajo, y encontraron mucho pelo de animal que los contrabandistas suelen usar para ahuyentar a los perros policía. Siguieron buscando y encontraron u$s 83,000 dólares en efectivo en un escondite del vehículo.

Humberto Fidel Regaldo Cuellar fue procesado por violar la ley de lavado de dinero (18 U.S.C. Sec. 1956(a)(2)(B)(i)) que, en cuanto aquí interesa, dispone que es delito “transportar, transmitir, or transferir . . . cartulares o billetes de un lugar a otro de Estados Unidos o al exterior . . . a sabiendas que el dinero involucrado . . . proviene de una actividad ilegal con miras a disimular la naturaleza, situación, fuente, dueño e el control de esa actividad ilegal.”

Ahora sí: ¿Qué dijo la Corte Suprema de Estados Unidos al respecto? El 2 de Junio resolvió que si bien el gobierno no necesita probar que el imputado Regaldo Cuellar intentaba hacer parecer legales fondos que provienen de un delito, al menos es requerido acreditar que el acusado hizo algo mas que esconder el dinero mientras lo transportaba. Así, debe probarse que el encartado conocía que el propósito que guiaba el transporte era el lavado de dinero.

Para finalizar, una nota de color. En nuestro país no existe condena alguna por lavado de dinero. Es mas. Ni a la viuda de Escobar Gaviria se la condenó a pesar de la abundante evidencia al respecto. Por eso, aquí, el único dinero que se lava es el que queda dentro de los bolsillos del pantalón (?).

Anuncios