La cooptación del Consejo de la Magistratura


Esto sí que es vida, el Consejo no sanciona a nadie (?)

La reforma impuesta al Consejo de la Magistratura por la actual titular del Poder Ejecutivo generó un serio daño institucional porque los representantes del partido mayoritario en el Poder Legislativo aumentaron su poder de decisión al eliminar la representación de la segunda minoría parlamentaria. Redujeron a la mitad la incidencia de abogados y académicos y disminuyeron de cinco a tres la representación de los jueces, además de quitar al presidente de la Corte Suprema de Justicia del organismo.

Las promesas eran que íbamos a tener un mejor Consejo, mas ágil e idóneo. ¿Que tenemos? La misma burocracia que profesa el Poder Judicial, sueldos enormes y poca productividad.

En ese estado de cosas, como abogados que transitamos por los Tribunales todos los días, sabemos y nos consta que hay jueces que llegan a las 11AM a los juzgados cuando el horario laboral empieza a las 7:30AM, Secretarios privados que redactan sentencias definitivas con errores de ortografía, Secretarios peleados a muerte con el Juez a cargo porque “pidió licencia para irse al Caribe”, Prosecretarios enemistados con el Secretario porque tiene menos edad y mas cargo (?), Jueces que nombran escribanos y/o martilleros previo acuerdo de una dádiva del orden del treinta por ciento de sus honorarios a favor del Juez que los nombra, Camaristas que no concurrieron a la Sala que integran mas de tres veces en lo que va de la primera mitad del año, Secretarios de Cámara que van hasta los domicilios de los Camaristas para que firmen las sentencias que hacen los empleados de Cámara que no son jueces, empleados de un Juzgado de Palacio de Tribunales sorprendidos por un policía en la escalera de la justicia con prostitutas fuera del horario de atención al público, Peritos que nunca son designados por sorteo en los mismos juzgados de Avenida de los Inmigrantes, esta semana la propia Corte Suprema nacional ordenó auditar al Cuerpo Médico Forense por presunta existencia de corrupción, entre muchas otras irregularidades que preferimos imputar al derecho democrático al olvido (?).

Frente a ese cuadro de situación, usted pensará que el Consejo de la Magistratura no para de sancionar jueces. Pues no. El último destituído fue el Dr. Tiscornia. Nadie mas. El último Juez que iba a sancionado por demorar injustificadamente el trámite de una causa (que le valió una denuncia por retardo de justicia ante la propia Corte Suprema), renunció a mediados del año pasado.

Si usted denuncia a un Juez por mal desempeño ante el Consejo de la Magistratura, tiene un 99% de chances que le desestimen la denuncia. No porque usted no tenga razón, sino porque, cuando menos, el Consejo es benevolente. El Consejo le dirá -por medio del consejero instructor-, palabras mas, palabras menos, que los cuestionamientos formulados contra el titular del Juzgado que usted denuncia refieren, básicamente, a su disconformidad con el criterio asumido por el magistrado al decidir.
Dirá también que las facultades disciplinarias del Consejo de la Magistratura se limitan a cuestiones relacionadas a la eficaz prestación del servicio de justicia, no pudiendo ejercer, directa o indirectamente, la competencia jurisdiccional. Dicho de otro modo, el Consejo dirá que tanto la tarea de administrar el proceso como la de decidir el derecho, son las funciones más altas del juez; y como tal suponen en él una amplia libertad de criterio y apreciación que no ha de ser conmovida sin una grave afectación a la independencia de los magistrados.

En consecuencia, al enteder que la denuncia por usted formulada resulta improcedente, conforme lo dispone el artículo 8 del Reglamento de la Comisión de Disciplina y Acusación, aconsejará desestimar in límine las actuaciones al Plenario del Consejo de la Magistratura del Poder Judicial de la Nación.

Por eso, desde aquí aconsejamos a los Jueces que sigan desconociendo del derecho, que no vayan a sus despachos en horario tribunalicio, que sigan designando a auxiliares del proceso que cobrarán un honorario menguado para engrosar la jubilación del juez designante (?), entre muchas otras conductas aviesas e impropias de la magistratura nacional, porque en definitiva, el Consejo de la Magistratura es un rector indulgente y piadoso que no sanciona a nadie.

Anuncios