La conducta del demandado en un juicio de filiación y la presunción de inocencia

Trataremos hoy el trillado tema de la filiación y la negativa a someterse a la prueba biológica. Los juicios que se ventilan sobre esta materia encuentran una postura casi remedada por parte de los demandados.

Palabras mas, palabras menos, el padre demandado por filiación dirá: que no tiene ningún problema en someterse a la prueba biológica de HLA o ADN, condicionando ese sometimiento a la previa demostración de la verosimilitud de la probabilidad cierta de ser el padre; desconocerá todo tipo de relación sexual con la madre; luego esbozará que como no se demostró la verosimilitud de la probabilidad cierta de ser el padre, no existe obligación a su cargo de someterse a la pericia porque la demanda carece de la seriedad necesaria (?); asimismo planteará que la disposición del art. 4 de la ley 23.511 (que dispone que la negativa a someterse a un examen genético en juicios de filiación es un indicio en contra de quien se niega) no resulta aplicable al caso por no existir otras circunstancias que hagan verosímil la aplicación del indicio. Poco importará –para el despliegue de esta conducta- que exista abundante material probatorio que sirva de concluyente prueba en contra de la postura sustentanda por el demandado.

Los deberes de cooperación, colaboración y los principios de buena fe, adquieren mayor significación en los procesos filiatorios, donde resulta inexcusable propender a la verdad sustancial. Sin embargo, pocos padres demandados cumplen con esos deberes procesales, planteando una suerte de cuestión previa similar a la del supuesto de desconocimiento riguroso de la paternidad del marido del art. 258 del Código Civil.

¿Es razonable que el demandado plantee esa cuestión previa en orden a que la madre demuestre que tuvieron relaciones sexuales para el momento de la concepción? En principio parecería que sí, porque bien puede existir el caso de demandas carentes de sustento y apoyadas en la especulación sobre la eventual negativa del demandado. Por ejemplo, dicen que famoso futbolista (?) nunca se presenta a las pruebas de filiación, y alguna mujer de esas que nunca faltan podría especular con eso a su favor al quedar embarazada de un tercero ausente (?).

¿Qué hacer entonces? La negativa a someterse a la prueba biológica de HLA o ADN por parte del demandado en un proceso de filiación debe estimarse únicamente como un indicio más entre los diversos elementos a juzgar. Recordemos que hasta la sentencia, el demandado es constitucionalmente inocente. Y el art. 4 de la ley 23.511 no invierte el principio constitucional de presunción de inocencia, sino que se inclina por darle a la negativa sólo una condición de indicio que, al compaginarse con otros y las diversas pruebas concurrentes, coadyuvará a la elucidación de la verdad.

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