Nulidad de registro domiciliario de noche

Orden de allanamiento

Un Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Mar del Plata decretó la nulidad de lo actuado y liberó a unos acusados de narcotráfico porque el allanamiento de la casa de los nombrados se hizo de madrugada sin razón alguna que lo justificara debidamente. Como consecuencia de la nulidad de la orden de registro domiciliario, quedó sin valor legal la detección policial de varios kilos de estupefacientes y el desbaratamiento de una importante narco-organización de la ciudad que ya sabemos por qué es feliz (?).

Para así decidir, el Tribunal acogió el planteo del defensor de los acusados que sostuvo que no surgía de la actividad policial previa, practicada siempre en horario diurno, necesidad alguna de solicitar la ejecución nocturna de las órdenes de allanamiento dispuestas sobre los domicilios de los sospechosos. También adujo que para la emisión de las órdenes no medió requerimiento fiscal. Entendió la defensa que se trata de una nulidad absoluta, por contravenir lo dispuesto en el CPPN y el art. 18 de la Constitución Nacional, solicitando se decrete la ineficacia de las ordenes de allanamientos indicadas en su escrito y de todo aquello que es su consecuencia directa e inmediata.

Aunque se enojen varios periodistas de fuste (?) que estaban encrespadísimos , el fallo es correcto porque es una correcta aplicación del Código Procesal Penal de la Nación. En tal sentido, el art. 225 del CPPN dispone que cuando el registro domiciliario se efectúe en lugar habitado o sus dependencias, deberá practicarse en horas del día. Las excepciones a esa regla son dos: 1) consentimiento del imputado; 2) peligro del orden público en casos sumamente graves y urgentes. Muchas veces, las órdenes de allanamiento califican de “grave y urgente” a la rebeldía del prófugo, para de ese modo sorprender a la persona que se quiere atrapar toda vez que a la noche, a la hora de dormir, la morada que se quiere allanar se encuentra de modo mas vulnerable (?), y utilizan ese estratagema para la pesquisa del profugado, para agarrarlo con la guardia baja (?), cosa que nos parece improcedente porque justamente la ley fue así creada “para favorecer de la tranquilidad doméstica, aún de los peores criminales” (?).

También es correcto el fallo porque el auto/sentencia interlocutoria que dispone el allanamiento de morada debe ser motivado (conf. art.123 CPPN), y con mayor exigencia al autorizarse la excepción horaria nocturna, por ser de interpretación restrictiva.

En consecuencia, como el registro domiciliario fue nulo, las actas de secuestro de droga también lo fueron, y ante la inexistencia de un cauce investigativo independiente que
permitiera sostener la acusación, se sobreseyó a los imputados de tráfico de estupefacientes. La última reflexión que nos queda por hacer es que necesitamos una policía, jueces y fiscales mas estudiosos. O, que al menos, hayan leído los Códigos de procedimientos. Aunque, en el país de las conjuraciones (?), no nos resulta extraño que la policía se equivoque al allanar un domicilio sin orden porque, al decretarse la nulidad de los procedimientos, quedan en custodia de la droga secuestrada. Que, al parecer, siempre es un poco menos de lo que dice el acta de secuestro (?). Igual, no nos parece un problema serio: a Charly García lo veíamos mejor antes, con las otras drogas (?).

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