Derrumbe del poder de policía (?)

En el día de ayer se derrumbó una construcción en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Al momento de escribir esto hay un muerto y dos desaparecidos debajo de los escombros. Empero, la cuestión que motiva este comentario tiene que ver con las afirmaciones del alcalde de Buenos Aires, en orden a que la Ciudad no tiene responsabilidad en el acaecimiento de ese luctuoso hecho. Cuando lo escuchábamos hoy temprano por televisión, ciertamente, nos produjo una indisimulable irritación. No precisamente porque seamos viajeros frecuentes a Cuba y nos saquemos una foto orgullosamente sonriente con una postal del Che Guevara (?). Sino porque la responsabilidad del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en este hecho es inexcusable por el incumplimiento del poder de policía. Dan cuenta de ello la profusión de condenas judiciales en su haber (desde hace mas de cien años que se prolongan hasta el día de hoy, con la gestión pretendidamente amarilla pero a la sazón gris del ingeniero civil al que poco se le entiende).

Desde la edad antigua hasta el siglo XV, “policía” designaba el total de las actividades estatales; en la organización griega de la polis (ciudad-Estado), el término significaba actividad pública o estatal y se mantuvo en esa significación a pesar de la desaparición de la polis.

Luego, el “poder de policía” fue la facultad estatal de reglar todo lo que se encuentra en los límites del Estado y no tiene relación alguna con el oficial de policía parado en la esquina de su casa (?). En el derecho norteamericano lo llaman “police power” y refiere a la regulación (“regulation”) para designar la emisión administrativa de normas.

El poder de policía legitima la intervención estatal sólo en la medida que ésta tenga por finalidad evitar ataques o daños a la comunidad. Ese, es justamente, el fundamento del deber de responder a los daños y perjuicios que causó la deliberada omisión de controlar la obra derrumbada. De manera que, una vez mas, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no estuvo a la altura de las circunstancias. Porque sus dependientes no cumplen acabadamente con su función de contralor. Y porque él mismo desconoce (siquiera mínimamente) las normas jurídicas que rigen su actuación. Va a estar bueno Buenos Aires (?).

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