Jerkin it, officer!

Hace un bienio escribimos este artículo. Ahora, resulta que un oficial de la TSA fue sorprendido masturbándose en su cabina del escáner corporal cuando pasaba una grupo de agraciadas señoritas, muchas de ellas menores de edad, en el aeropuerto de Denver, Colorado (la noticia, en inglés, acá).

Sustuvimos antes que esos escáners son gravemente violatorios del derecho a la intimidad, a la privacidad y al derecho a decidir a quien mostrar la propia desnudez. La TSA va a tener que revisar esa política invasiva de pudor de los viajeros, porque el loable fin de detectar terroristas no justifica las vejaciones de millones de viajeros inocentes. Máxime, en aeropuertos como los de Miami u Orlando, donde el público que por allí transita es mayoritariamente menor de edad. En Argentina, por fortuna, no se cuenta con esa tecnología. Sin embargo, creemos que el Poder Judicial, de instaurarse estos escaneos corporales porpios del estalinismo, no toleraría semejante invasión a la privacidad.

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