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Después de la experiencia populista kirchnerista, in legibus salus

Pasamos doce años aciagos. Ganó la presidencia un autoproclamado republicano, que en los hechos nos es mas que otro populista, pero ahora con sesgos de derecha. Parece que a Argentina le costara ser una república sólida, con instituciones fuertes y un poder judicial en el que Vivíana Fein sea la excepción pero nunca la regla.

La Constitución asegura a todos derechos cuya materialización es una aspiración legítima. Pero en esta tierra algunos creen que les asiste el derecho de imponer a otro en carácter de obligación exigible, irrenunciable, el modo de vida del que ellos gustan.

Cuando un determinado poder, con el pretexto de encontrar paliativos fáciles para un mal ocasional, recurre a facultades de que no está investido, crea, aunque conjure aquel mal, un peligro que entraña mayor gravedad y que una vez desatado se hace de difícil contención: el de identificar atribuciones legítimas en orden a lo reglado, con excesos de poder. Poco a poco la autoridad se acostumbra a incurrir en extralimitaciones, y lo que en sus comienzos se trata de justificar con referencia a situaciones excepcionales o con la invocación de necesidades generales de primera magnitud, se transforma, en mayor o menor tiempo, en las condiciones normales del ejercicio del poder. Ocurre después algo peor. Los mismos gobernados se familiarizan con el ejercicio, por parte del gobierno, de atribuciones discrecionales para resolver problemas. Y entonces, consciente o subconscientemente, pero siempre como si el derecho escrito vigente hubiera sido substituido o derogado por un nuevo derecho consuetudinario, cada sector de la comunidad exige, si está en juego su propio interés y es preciso para contemplarlo, que la autoridad recurra a cualquier desvío o exceso de poder. A cualquiera, no importa en qué medida, basta que sea idóneo para que la pretensión reclamada sea inmediata y favorablemente acogida; y así su concesión no comprometa el patrimonio estatal será más fácil y cómodo para el gobierno acordar lo pedido que denegarlo.
De esto se hace después una práctica. Así se va formando lo que se da en llamar “una nueva conciencia”. Nada va quedando ya que sea pertinente por imperio de la ley o a través de sus instituciones, y el derecho se adquiere, se conserva o se pierde sin más causas que la propia voluntad del gobernante o la benevolencia sectaria con que hace funcionar su discrecionalidad.
El logro de cualquier aspiración, aunque se funde en el más elemental de los derechos, pasa entonces a depender de decisiones graciables. Incluso puede acontecer que el gobernante, cuya máxima función es asegurar el imperio de la legalidad, busque revestir sus actos de gobierno, aun los legítimos, de una generosa arbitrariedad, llevando así al ánimo del pueblo la sensación de que un sistema de derecho estricto no es compatible con el progreso.
El estado de derecho queda así suplantado por el caos de hecho. Desaparece la estabilidad jurídica y el pueblo, única fuente de soberanía, advierte, cuando es tarde, que la ha ido depositando paulatina y gradualmente, en manos de quien detenta el poder.
Para evitar que se llegue a tan lamentables extremos nuestra Carta Fundamental contiene diversas y acertadas previsiones, y la tarea de velar por su cumplimiento y hacerlas efectivas está asignada en última instancia al Poder Judicial. A él confía esa misión superior, y de su cabal cumplimiento depende, en definitiva, que las garantías constitucionales llenen su única finalidad: la de actuar como barreras infranqueables ante cualquier avance indebido de la autoridad. Ni a título de excepción, ni aun cuando considerado aisladamente uno de tales excesos pudiera tenerse por eficaz para atemperar un mal o para producir un beneficio, están los jueces habilitados para cohonestar los excesos de poder “in legibus salus”“.

No lo dijimos nosotros. Lo sostuvo en Abril de 1958, ese gran jurista argentino que fue Sebastián Soler. En el amarillento 2016 macrista sigue pasando exactamente lo mismo que en los doce años tormentosos previos que asonaron esta tierra de oportunidades.

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FACEBOOK CIA 1984 (?)

Facebook Advertising

Últimamente, el tema inextricablemente en boga es la red social llamada FACEBOOK. No hay reunión, cita, charla banal o polémica que no se adentre en esta cuestión. Todos, absolutamente todos, tienen algo que decir al respecto.

No vamos a explayarnos aquí sobre las bondades de pick up girls (?) que ofrece la mentada red social. Antes bien, lo que nos ocupa tiene que ver con que FACEBOOK trata y manipula derechos personalísimos de las personas. En general, tratándose de esos derechos no es posible la prueba directa de su violación y no requieren prueba específica de su conculcación pues debe tenérsela por acreditada por la sola existencia de la acción antijurídica efectuada por el responsable.

Lo mas alarmante de FACEBOOK viene dado por la gran cantidad de información que posee de los usuarios. Ese cúmulo de poder informativo puede atentar contra el derecho de todo individuo a que se respete ese ¨santuario¨ que es su intimidad, su identidad personal, su sentido de socialidad, su imagen (Ekmekdjian, Miguel A. ¨ Derecho a la información¨ p 52). Porque ese poder informativo puede producir una afrenta que ponga en juego la dignidad y el honor de los integrantes de la red, lesionando sus derechos subjetivos en el medio social al que pertenecen, desacreditándolos, menoscabando sus afecciones y sentimientos. Todo ello podría configurar una grave violación al derecho a la intimidad del art. 1071 bis del Código Civil argentino. Sin embargo, la mayor parte de la gente que conforma esa red social no es consciente de ello. Por eso, habremos de intentar abrir los ojos de los amigos facebookeros (?) en procura de encender una señal de alarma.

La primera gran cuestión que involucra FACEBOOK es el derecho a los datos personales. Es bien sabido que la información sensible tiene valor comercial dentro del mercado ilegal y que es comprada y vendida. De allí que, para prevenir dolores de cabeza ulteriores, lo mas aconsejable es evitar todo tipo de información sensible en FACEBOOK (verbigracia, omitir cualquier cuestionario que pueda permitir inferir la orientación sexual, religiosa, política, raza, nacionalidad, ideología, opinión gremial, posición económica, condición social o caracteres físicos).

El segundo gran tema concierne a los derechos sobre la propia imagen. El derecho a la intimidad se encuentra también aquí involucrado en el marco del recordado art. 1071 bis del Código Civil, pero también el tema hunde sus raíces en el ámbito del derecho a la imagen (art. 31 y concordantes de la ley 11.723). La protección del derecho a la propia imagen es independiente de la tutela al honor y a la intimidad. Toda persona tiene sobre ella un derecho exclusivo que se extiende a su utilización de modo de poder oponerse a su difusión sin su autorización (cfr. Lorenzetti, “Constitucionalización del Derecho Civil y derecho a la identidad personal en la doctrina de la Corte Suprema”, L.L., 1993–D–673). En relación al art. 31 de la ley 11.723, difunde la Corte federal que el legislador ha prohibido –como regla– la reproducción de la imagen en resguardo del correlativo derecho a ella, que sólo cede si se dan circunstancias que tengan en mira un interés general que aconseja hacerlas prevalecer por sobre aquel derecho (J.A., 1989–I–89). En cualquier caso, siempre es aconsejable guardarse la última palabra sobre la publicación o no de la imagen. Empero, bueno es recordar que esa última palabra decisiva fue regalada a FACEBOOK al firmar el contrato.

El tercero gran tema tiene que ver con las cláusulas abusivas del contrato predispuesto que uno firma con FACEBOOK cuando abre una cuenta. Esos Términos y Condiciones de Servicio de Red Social (?) son realmente leoninos. Es excesivo, exagerado, descomedido otorgarle a FACEBOOK un permiso genérico e irrevocable para ubicar y reproducir públicamente, de la forma que a ellos les plazca, cualquier contenido que subas a tu cuenta (fotos, canciones, artículos, opiniones, datos personales, orientación sexual, religiosa, política, raza, nacionalidad, ideología, opinión gremial, posición económica, condición social o caracteres físicos, etc.). Ello es inicuo porque no existe otra contraprestación ni consentimiento mas que tu click brindado alegremente cuando abriste la cuenta. Si pensamos que además facultaste a FACEBOOK –itero, al abrir la cuenta- a ganar dinero con la eventual venta de tus datos o fotos, con la publicidad que te manden o hasta para poner en el comercio toda tu información (recordemos que se trata de material sociológico muy valioso), es claro que se trata de un típico ejemplo de contrato exorbitante que no podría ser invocado como fuente de derecho y obligaciones en ningún tribunal de Argentina.

Adpero, el problema que tenemos para llevar a juicio a FACEBOOK es el de la jurisdicción internacional. FACEBOOK no tiene la obligación de adaptar su política de privacidad a la ley de datos personales argentina porque no procesa los datos en el país. Sus servidores están en Estados Unidos y ese sería, prima facie, el lugar competente para una acción de liability. Por eso, si FACEBOOK vendiera nuestra información personal, una foto, canción o video nuestro, o lo que fuera que entendemos que nos pertenece, debiéramos ir a litigar a los juzgados competentes de Palo Alto, CALIFORNIA. De allí que sea mejor pensar antes de subir una foto o una canción porque ellos lo entienden, con una sesuda interpretación contractual abusiva, como una donación a la causa FACEBOOK (?).

Aquí haremos un alto para enunciar un mito urbano (imposible de verificar) que dice que FACEBOOK vale cientos de millones de dólares y fue creada con dinero de Greylock Venture Capital, un fondo de inversión que tiene un fuerte vínculo con la CIA. La más reciente inyección de capital a Facebook -27,5 millones de dólares- fue liderada por Greylock Venture Capital. Uno de los socios de Greylock es Howard Cox, que pertenece nada menos que el ala de inversión en capital de riesgo de la CIA. Ese ala de la central de inteligencia fue creada en 1999, su misión es la de “identificar y asociarse con compañías que estén desarrollando nuevas tecnologías para ayudar a proveer soluciones a la Agencia Central de Inteligencia” (?).

El cuarto tema que nos llama la atención está vinculado con el derecho procesal. Un letrado australiano ha comunicado la apertura de un proceso judicial por ejecución hipotecaria a dos deudores a través de FACEBOOK. El abogado se llama Mark McCormack y había intentado localizar a la pareja mediante el envío de una cédula a su último domicilio. Como vinieron sin notificar, el Tribunal Supremo del Territorio de la Capital de Australia le permitió utilizar FACEBOOK para comunicarles la apertura del proceso judicial. En Argentina es impracticable esto porque, a la vanguardia de la tecnología, tenemos oficiales notificadores en bicicleta (?).

Como corolario, cada vez estamos mas cerca de 1984, la gran novela de George Orwell—en realidad Eric Arthur Blair- en la que toca el tema del Estado totalitario. Un astuto y misterioso miembro de la dirección del partido dominante cree que el poder es el valor absoluto y único. Para conquistarlo no hay nada en el mundo que no deba ser sacrificado y, una vez alcanzado, nada queda de importante en la vida a no ser la voluntad de conservarlo a cualquier precio. La vigilancia despiadada de este Estado ha llegado a apoderarse de la vida y la conciencia de sus súbditos, interviniendo incluso y sobre todo en las esferas más íntimas de los sentimientos humanos. Todo está controlado por la sombría y omnipresente figura del Gran Hermano, el jefe que todo lo ve, todo lo escucha y todo lo dispone. Winston Smith, el protagonista, aparece inicialmente como símbolo de la rebelión contra este poder monstruoso, pero conforme el relato avanza está cada vez más cazado por este engranaje, omnipotente y cruel. Mientras ello es una realidad tangible, nosotros, cada vez estamos mas entontecidos y aturdidos por FACEBOOK.

El lavado del Riachuelo (?)

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“Pecunia non olet” (el dinero no tiene olor) le dijo mientras se llevaba una moneda a la nariz el emperador Vespasiano a su hijo Tito, cuando éste lo increpó por recaudar fondos mediante un impuesto sobre el uso de las letrinas públicas de Roma. El emperador necesitaba el dinero para mejorar las alicaídas finanzas romanas y no tuvo mejor idea que gravar el uso de los baños públicos.
El blanqueo de dinero es la acción de convertir dinero ganado mediante actividades ilegales (como por ejemplo venta de armas, prostitución, delitos económicos y conexos, contrabando, evasión tributaria, narcotráfico, etc.), en dinero de aparentemente legal. La idea del lavado es hacer circular el dinero para cortar la ruta del mismo en una ulterior investigación, de modo tal que su origen no pueda descubrirse, manteniendo a resguardo la actividad ilegal que lo produce.
La justicia argentina no ha condenado a nadie por lavado de dinero. En efecto, desde que se sancionó la legislación penal sobre lavado, en el año 2000 mediante la ley 25.246, no ha habido una sola condena por money laundring. El problema que tiene la justicia para condenar por lavado viene dado porque el art. 278 del Código Penal impide penar el auto-lavado (verbigracia, el secuestrador que con el dinero del rescate compra un inmueble), es decir, para que sea delito de lavado la ley argentina exige que el lavador no participe de los delitos que dan origen al dinero ilícito (porque en ese caso la ley argentina persigue al delito grande) y, por último, requiere que se pruebe el origen del dinero mal habido. Como se dijo, no hay condenas. Lo que en modo alguno puede afirmarse es que no haya lavado de dinero.
Ahora bien, ¿que tiene esto que ver con el fútbol?. La relación viene dada porque el balonpié es un campo fértil para el ejercicio del lavado de dinero. Todo el flujo de dinero que circula por el fútbol (derechos federativos de los jugadores y todo el cúmulo de ganancias que ellos cobran, primas, premios por partido ganado, etc.) es de muy difícil detección por parte de las autoridades. ¿Cuánto vale Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Y no existe otro jugador en mercado similar a Cristiano como para que las autoridades tengan elementos concretos para sospechar que en una eventual venta de ese jugador al Real Madrid se les cuelen diez millones de euros adicionales que provienen de actividades ilícitas.
¿Y los partidos de fútbol profesional arreglados pueden estar encubriendo lavado de dinero? La respuesta positiva se impone. Nadie declara ante la AFIP la incentivación que recibió para ir para adelante o el soborno tomado para ir para atrás. Existe lo que se llama técnicamente inimpresionabilidad intencional. Que no es otra cosa que evitar dejar rastros del delito o de la plata recibida. Ahora bien, para evitar dejar rastros del delito se necesita una ingeniería financiera a la que no es fácil acceder. La mafia o el narcotráfico cuentan tiene contadores, abogados, financistas y agentes de bienes raíces que trabajan exclusivamente para el blanqueo de capitales. Empero, me cuesta pensar a Islas o a Morel de Tigre o a Bianchi Arce o a Aureliano Torres de San Lorenzo teniendo una maquinaria financiera de blanqueo de los capitales que fueron recibiendo por izquierda este último campeonato que pasó. Por otra parte, es de una puericia singular creer que Bassi o Pessota (que no puede resguardarse ni de un chat íntimo (?)) pueden manejarse con soltura en el ejercicio del blanqueo de dinero.
¿Qué pasa en el mundo del fútbol internacional? En todas las ligas importantes hay pruebas del arreglo de partidos. El caso mas importante fue el italiano, denominado originalmente “Calciopolis” (?) [parafrasando la famosa “Tangentopolis” de coimas políticas en Italia a comienzos de los años noventa, Francesco Saverio Borrelli, el mismo fiscal que dirigió aquellas investigaciones]. El escándalo se inició con una denuncia del Inter de Milán -que en la campaña 2005-2006 terminó tercero-, sosteniendo que muchos de los partidos de la liga de ese año estuvieron amañados debido a la excesiva cantidad de cobros arbitrales que favorecían a la Juventus.
Terminada la investigación, Juventus fue despojado de sus dos últimos scudettos (2004-2005 y 2005-2006) y se decretó su descenso a la Serie B, más una multa de 120.000 euros. Milan perdió 15 puntos, no disputó la Champions League 2006-07 y se le impuso una multa de 100.000 euros. Fiorentina perdió la categoría, se le descontaron 12 puntos y fue multada con 100.000 euros. Finalmente, Lazio perdió 30 puntos y fue multada con 100.000 euros.
En España, por estos días se habla mucho de la última jornada de la temporada 2006-07. Athletic-Levante y Racing y Betis (ambos partidos disputados por la permanencia en primera división) en la misma jornada y que sirvió al Betis para lograr la permanencia. El Celta de Vigo, uno de los afectados, hizo la denuncia judicial y se supeditó a la conclusión de las investigaciones que realice el Ministerio Fiscal. La investigación está en marcha en este momento.
En Inglaterra, la justicia allanó el Birmimgham City como parte de una investigación sobre la corrupción en el fútbol profesional inglés. Recordemos que el delantero Luciano Figueroa, actualmente campeón con Boca Juniors de Argentina, jugó en esa institución.
En Portugal se ventiló el caso de 27 partidos supuestamente arreglados, entre los que se incluyen una final de la Supercopa de Portugal de 2003 entre el Oporto-Uniao de Leiria, un Sporting de Braga-Boavista y Nacional-Benfica, pertenecientes a la Liga 2003-2004. Por esa causa se suspendió al presidente del club Oporto. Un árbitro de la primera división llamado Rui Silva fue suspendido durante 20 meses por falsificación de actas.
Mas cerca, en Brasil de finales de 2008, el San Pablo, reciente campeón del “Brasileirao” tiene su victoria desafiada por las intrigas. El presidente de la Federación Paulista de Fútbol (FPF), denunció un intento de soborno sobre el árbitro elegido Wagner Tardelli. Un día antes que el San Pablo se consagrara campeón, el árbitro que había sido designado para ese encuentro, fue separado y reemplazado por el principiante Jaílson Macedo. San Pablo le ganó a Goias por 1 a 0 con un gol de Borges en clara posición adelantada. El perjudicado en este caso fue Gremio de Porto Alegre. No existen de denuncias de los gauchos ante los tribunales penales del vecino país.
¿Y por casa como andamos? Boca Juniors acaba de salir campeón. Empero, el mundillo del fútbol está convencido que este campeonato fue amañado. Se fundan para ello en muchos errores arbitrales que terminaron beneficiando al dudoso campeón. Así, se computan como espurios el penal a favor de Boca contra San Martín de Tucumán por Maglio, el penal que no le cobraron a San Martín de Tucumán (recordemos que Boca ganó ese partido por diferencia de un gol apenas); la barrera puesta a mas de 10 metros colocada por el árbitro Laverni contra Arsenal, que permitió mayores facilidades a Riquelme para ejecutar el tiro libre; el penal a favor de Boca contra Racing cobrado Lunati, el penal que no le cobraron a Racing en clara falta a Luguercio (recordemos que Boca ganó también ese partido por diferencia de un gol apenas); el sorteo del triangular a puertas cerradas; los penales que casualmente Laverni no le cobró a San Lorenzo frente a Tigre en cancha de Velez (recordemos que el triangular se definía por diferencia de gol), etc.. Como se advierte, existen indicios vehementes como para descartar errores aislados, de esos que benefician y perjudican a todos los clubes por igual. En cambio, lo que pareciera existir es un claro designio destinado a la obtención de la gesta deportiva por Boca. Las teorías conspirativas recuerdan el triangular de 1968, la mano de Gallo (defensor de Velez que en el partido contra River voló cual arquero y sacó un pelota de gol, mientras Nimo que árbitraba no cobró nada porque “no vió nada” (?)) y la muerte de Amalfitani unos meses antes y lo correlacionan –al mejor estilo del cuento circular de Borges- con el triangular de 2008, los penales que no le dieron a San Lorenzo contra Tigre y la muerte de Pompilio a manos del Viagra (?).
¿Está permitido arreglar partidos? Categóricamente, no. La ley N° 20.655, en su art. 24 dispone que “Será reprimido con prisión de un mes a tres años, si no resultare un delito mas severamente penado, el que, por si o por tercero, ofreciere o entregare una dádiva, o efectuare promesa remuneratoría, a fin de facilitar o asegurar el resultado irregular de una competencia deportiva o el desempeño anormal de un participante en la misma. La misma pena se aplicara al que aceptare una dádiva o promesa remuneratoría, con los fines indicados en el párrafo anterior”. ¿Hay causas tramitando en la justicia argentina por aplicación de este artículo? Ni una sola. En los pasillos de Tribunales se comenta que los jueces tienen miedo de resultar frivolizados y/o ridiculizados al emprender una investigación contra el fútbol. Para ello se basan en una larga serie de ejemplos de jueces que terminaron mal parados antes la opinión pública cada vez que urdieron indagar la verdad de lo que ocurre en el fútbol vernáculo.
Todas las ligas importantes del mundo tienen casos de corrupción evidentes. Empero, a diferencia de Argentina, encuentran la forma para que esos casos salgan a la luz. Por lo demás, no existen razones serias para sostener que Argentina esta libre de corrupción y de los partidos amañados que acaecen en otros lugares del mundo. Antes bien, los indicios revelan lo contrario. Por eso, por la limpieza de nuestro balompié criollo, debiera iniciarse una investigación judicial que deslinde las responsabilidades entre los involucrados.
Herramientas judiciales existen. Recuérdese que los actos consumados por los intervinientes pueden caer dentro de la figura de lavado de dinero (porque la coima que cobran es dinero que evaden del fisco) o dentro de la figura del art. 24 de la ley N° 20.655. Bueno sería empezar a investigar los patrimonios de los árbitros Bassi, Pessota, Lunati, Laverni y Maglio, y de los mas jóvenes de los planteles que jugaron el triangular (porque son los mas inexpertos en eso de ocultar dinero ilegítimo). A partir de allí podrá comenzarse a desenredar la madeja de la corrupción enquistada en nuestro fútbol. Porque “pecunia non olet”, pero el campeonato de Boca Apertura 2008 tiene peor olor que el Riachuelo (?).