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Escándalo en una sentencia plenaria de la Justicia Nacional Civil sobre divorcio vincular

La Cámara Nacional Civil, la semana pasada, emitió un fallo plenario de singular importancia para el derecho de familia. En especial, para los juicios de divorcio. Sostuvo, en lo que aquí interesa, que cuando el divorcio tramitó por causal subjetiva (adulterio, injurias graves, etc.) y la causal subjetiva no se probó, los jueces no pueden decretar, de todas maneras, el divorcio por causal objetiva (mas de tres años de separación de hecho sin voluntad de unirse).

En el caso se planteó lo siguiente: los abogados sostenían que, teniendo en cuenta que los juicios duran mucho mas de tres años, como para el momento de inicio de la demanda por causal subjetiva, los cónyuges ya no vivían juntos, para el supuesto de que se rechazara esa demanda subjetiva (porque, por ejemplo, no se había probado el adulterio), los jueces, por economía procesal, podían tener por comprobada la separación de hecho por mas de tres años (lo que duró el juicio) y dictar el divorcio en favor de ambos cónyuges. ¿Con que sentido, un estado autoritario, dejaría casadas a dos personas que manifestaron que se quieren divorciar?

¿Que resolvió el plenario? Que los jueces tienen que rechazar la demanda por causal subjetiva y dejar casados a los cónyuges, para que inicien un nuevo juicio por causal objetiva, para probar que hace mas de tres años que están separados de hecho sin voluntad de unirse. Un verdadero dislate lógico jurídico. En rigor técnico, los jueces que firmaron la mayoría de este plenario tienen poco sentido común. Y un juez sin sentido común, no sirve a su alta funcion constitucional.

Pero la perla mas grave de este plenario viene dada por lo siguiente. La sentencia plenaria fue emitida el día 28 de Octubre de 2010. Está firmada por el Dr. Sansó, de la inefable Sala B de la Cámara Civil (famosa en el foro por su falta de apego a las formas republicanas del proceso). Sin embargo, el Dr. Sansó falleció el 12 de octubre de 2010. ¡SÍ, FALLECIÓ DIECISEIS DÍAS ANTES DE LA SENTENCIA PLENARIA QUE FIRMÓ!. Y el plenario dice que el mismo día 12 de Octubre de 2010 (no sabemos si antes o después del deceso) (?), el Dr. Sansó suscribió, en soledad de la vida que se le iba y con carácter previo al resto de sus colegas, la sentencia que nos ocupa. Parece que minutos antes de morir, estaba mas preocupado por el divorcio de las parejas argentinas que por su propia vida (?) que llegaba a su fin.

¿Usted no entiende? Yo tampoco. ¿No era que en los plenarios los jueces se sentaban y discutían todos juntos, para llegar a los votos de mayoría y minoría como dice el Reglamento para la Justicia Civil? Bueno, esto parece que ocurrió el 28 de Octubre de 2010. ¿Los muertos (o, en el mejor de los casos, moribundos) suelen firmar sentencias plenarias, en vez de testamentos, antes de largar su último hálito de vida? Parece que sí.

Los abogados somos todos estúpidos porque la justicia pretende que nos creamos esta verdadera fábula plenaria. La sentencia, por lo apuntado, es un verdadero escándalo porque, de ser cierto lo afirmado, fue firmada por alguien minutos antes de morir. ¿La enfermera habrá sido testigo de ello? ¿El SAME puede dar cuenta de ello? ¿La lapicera era propia del Dr. Sansó o fue acercada por el camillero de la ambulancia? Casos como estos, merecen UNA AUDITORÍA URGENTE de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, conjuntamente con un proceso disciplinario para los responsables de semejante tropelía por ante el Consejo de la Magistratura de la Nación.

Semejante accionar ha dañado una vez mas la seguridad y la fiabilidad del trafico juridico, en cuanto a la protection de documentos judiciales, a la celebración de las audiencias plenarias y a los momentos en que son insertadas las firmas de los jueces en las sentencias en pleno.

Por hechos como éstos, nunca vamos a poder erradicar la actitud psicologica de nuestra colectividad que NO OTORGA NINGUNA FÉ A NUESTRA DESACREDITADA JUSTICIA, justamente porque pasan estas cosas. Esa aprensión natural de nuestra sociedad es reflejo derivado de actos represibles como el que se destaca en este comentario, y sustenta la falta de honor y buen nombre de que goza todo el trafico juridico argentino.

Una vez mas, nos hallamos ante la inobservancia del deber de testimoniar o certificar la verdad de lo insertado en una sentencia, hecho que surgió a la luz gracias a un deceso, todo lo cual, en el territorio de nuestra República argentina, vulnera el articulo 293 del Codigo Penal. Funesto. Deplorable.

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Las culpas en las causales de divorcio no se compensan

Nos informan los medios por estos días acerca del juicio por divorcio vincular que tramitan una famosa modelo argentina y un polista clase B (?) pero de alta alcurnia. No queremos tomar postura al respecto, pero desde ya decimos que estamos del lado del muchacho, primero porque es egresado de nuestro mismo colegio (?) y segundo porque nosotros también fuimos engañados por una pampeana (?) que, casualmente, en su juventud era compañera de juergas de la famosa modelo.

El polista habría imputado la totalidad de la responsabilidad de las causas que llevaron al divorcio a la modelo. Además, le achacó adulterio, actitudes ilícitas, agraviantes e inmorales, como haber incurrido en actitudes impropias de una mujer casada, haber publicitado amoríos o infidelidades, y haberlo ofendido en sus sentimientos mas íntimos. Por último, le atribuyó que lo expulsara -contra su voluntad- de la vivienda que compartían.

Como puede advertirse, se trata de un proceso de divorcio vincular por acusación de culpas. El art. 214 del Cód. Civil, texto según ley 23.515, establece: “Son causas de divorcio vincular: 1) las establecidas en el art, 202 …”., de modo que la propia ley remite a las causales de separación personal. Esas causales son hechos que, en definitiva, implican graves violaciones de los deberes derivados del matrimonio.

¿Qué es adulterio para la ley? El adulterio es la unión sexual de uno de los cónyuges con un tercero. Para configurarlo se requiere, además del elemento material, un elemento intencional: la voluntad libre de sustraerse a la fidelidad conyugal. Empero, como por la índole del hecho resulta generalmente imposible la prueba directa del adulterio; se admite unánimemente la posibilidad de acreditarlo mediante presunciones graves, precisas y concordantes. En el caso que comentamos, la modelo ha dado a luz dos hijos extramatrimoniales y los ha reconocido. Ergo, el adulterio de ella se encuentra acreditado.

¿Cuál es la defensa de la modelo? Habría acusado a su cónyuge de agredirla verbalmente en público y en privado. Además, le imputó a su marido beber en exceso y ser agresivo, al punto de que en cada reunión social era común que el polista se quedara dormido en los sillones (?). También le asignó el vertido repetido de las frases “Sos una grasa”; “sos una ordinaria de otra clase social”. Y habría agregado que mientras ella buscaba el sustento, él jugaba al golf, salía con amigos y otras mujeres, e iba a visitar a su familia. La modelo habría alegado de tres abandonos de hogar y dos tipos de injurias por parte de su ex: los insultos y agresiones verbales permanentes, y el haber mantenido relaciones íntimas con personas del mismo y distinto sexo.

Como vemos, la defensa de la modelo se basa en la imputación a su cónyuge de actitudes impropias de la condición de casado. Además, le carga el abandono por supresión de la vida en común por la expulsión del otro del hogar con sustracción a los deberes y cargas resultantes del matrimonio, en especial el deber de cohabitar.

Él debiera haber alegado como causal de divorcio el desempeño de la modelo como bailarina de cabaret en la TV basura argentina(?), que es aplicable como causal de divorcio mutatis mutandi conforme a lo tradicionalmente admitido por la jurisprudencia como injuria grave.

La prognosis del caso es, conforme lo que acostumbra a suceder en supuestos en los que uno de los cónyuges tuvo un hijo extramatrimonial, que nuestro polista obtendrá la declaración de divorcio vincular por exclusiva culpa de la modelo. Por su parte, ella debiera considerarse contenta si el Tribunal de Familia tuviera por acreditada la concurrencia de causales recíprocas, teniendo a ambos cónyuges como incursos en hechos que configuran causales de divorcio. Resta decir que, conforme al Código Civil argentino vigente, la culpas en las causales que dieron lugar al divorcio no se compensan, sino que, en caso de concurrencia de culpas, corresponde decretar el divorcio por culpa de ambos.