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Si el presidente de facto es Nestor, a la presidenta de iure corresponde hacerle un juicio político

El juicio político es el procedimiento de destitución previsto para que los funcionarios pasibles de él no continúen en el desempeño de sus cargos.

Se lo denomina juicio político porque persigue separar del cargo al enjuicidado.

La cámara de diputados declara haber lugar a la formación de causa, después de conocer de la razón que se invoca para el juicio político. Necesita mayoría de dos terceras partes de los miembros presentes (art. 53 de la Constitución Nacional).

El senado juzga en juicio público a los acusados por la cámara de diputados. Previamente, los senadores prestan juramento para este acto. Para la declaración de culpabilidad también se exige una mayoría de dos tercios de los miembros presentes (art. 59 de la Constitución Nacional).

Las causas de responsabilidad —como las denomina el art. 53 constitucional— que hacen viable la acusación y la destitución son tres: a) mal desempeño; b) delito en el ejercicio de sus funciones; c) crímenes comunes.

Ese es el régimen legal constitucional argentino. Sentando lo expuesto, cabe preguntarse si Cristina Fernandez ejerce correctamente el mando del Poder Ejecutivo Nacional. Todo parece indicar que el poder real de la Argentina lo tiene Nestor Kirchner. Mas aún. Dicen quienes saben de estas lides, que ella en privado ha reprochado de mal talante a su marido la pésima idea del aumento de las retenciones. Sin embargo, en público, cumpliendo la máxima de que la ropa sucia se lava en casa, defendió el aumento impositivo a ultranza. Se afirma tambien que ella quiso dar marcha atrás ni bien comenzado el conflicto, cosa que fue rechazada de plano por su marido. Nunca dió marcha atrás. Peor aún. En vez de asimilar el mensaje conciliatorio que pide la sociedad, ha desperdiciado miles de oportunidades que le da el país para que gobierne autonómicamente y ha contestado con altivez. Es inadmisible el envanecimiento que la presidenta tiene por la contemplación de su propia figura con total menosprecio de la de los demás que piensas distinto. Es incomprensible que sus acciones actuales estén contrapuestas con lo que decía pensar hace apenas unos años. Los opositores en el Congreso se hacen un festín en cada discurso mostrando las contradicciones sobre lo que propugnaba la actual presidente siendo legisladora y sus acciones como primera magistrada de la Nación. A ello debe adunarse que en el Congreso, todos los operadores en pos de la aprobación de la denominada ley de retenciones, respondían a Nestor Kirchner y no a la presidenta en ejercicio. Nestor Kircher, por su parte, suele ufanarse en la tribuna con una frase que es, cuando menos, infeliz: “La presidenta me pidió que les diga …”.

Si todo esto es cierto, añadido que sea a las demás cuestiones que escapan al conocimiento de estas palabras periódicas, no caben dudas del mal desempeño de la nombrada en ejercicio del Poder Ejecutivo. Vale decir, lo que está haciendo la titular del Ejecutivo es lo contrario de “buen desempeño”. Y si a ello se le agrega que CFK ha dilapidado gran parte de su capital político en menos de siete meses -caso inédito en la política internacional- no debiera descartarse que la oposición pueda enjuiciar a la presidenta por mal desempeño de sus funciones. Avizoramos esa acechanza de juicio político con total perplejidad, aunque entendemos que no es lo mas acosejable para la salud futura de la República.

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Argentina comienza a parecerse a una República

El derecho constitucional es el que ordena al poder del estado. Estructura y compone los órganos y funciones. Organiza todo el aparato funcional del Estado. En cuanto aquí interesa, diremos que el vicepresidente de la república es el presidente del senado. Sin embargo, sólo dispone de “voto” en caso de empate (art. 57 de la Constitución Nacional), que es justamente lo que ocurrió hoy en la madrugada.

Se critica mucho la figura del vicepresidente. Se le atribuye opacidad. Sin embargo, contra el pronóstico de todos, jugó un rol fundamental en el orden institucional argentino al rechazar los impuestos de exportación al agro. En efecto, al definir una votación -empatada en 36- en el sentido negativo, el vicepresidente permitió pacificar al país y demostrar que la Argentina se parece bastante a una República cuando los resortes constitucionales funcionan. Sostengo esto, por cuanto existía una clara demanda de parte de la sociedad a la que el órgando legislativo no podía darle la espalda. Además, en las opiniones de los senadores estuvo representado todo el arco ideológico respresentativo de lo que es el pueblo argentino, lo cual suma mas legitimidad al rechazo. Por eso, el vicepresidente, al escuchar el reclamo de gran parte de la sociedad argentina, contribuyó a afianzar una democracia mas directa y menos representativa.

Algunos lo achacarán el mote de traidor. Viene a mi memoria el caso de un legislador estadounidense de la época de la independecia, que fue injuriado del mismo modo por un acto de similar cariz. Edmund G. Ross, protagonizó una acción similar a la de Cobos que John Fitzgerald Kennedy calificó como “el acto más heroico de toda la historia americana, incomparablemente más difícil que ningún gesto de valor en un campo de batalla“. En el juicio político a Johnson votó con prudencia, mesura y hasta recato. Todos esperaban que condenara al presidente. Lo absolvió porque “esas eran sus convicciones”. Supo desde ese momento lo que son el ostracismo y la insidia. Pasó a ser considerado, hasta por algunos familiares y amigos, como un traidor. La historia demostró que gracias a ese acto, Estados Unidos pudo superar las luchas intestinas que los aquejaban, reconciliando al país con el sur. Esa es también la diferencia entre un estadista y un mero gobernante. Por eso, el gobierno, en vez de enojarse, debiera capitalizar políticamente el hecho de que su propio vicepresidente contribuyó a mejorar la institucionalida del país. Cosa, que por supuesto, no va a ocurrir porque desde Olivos ya se escuchan los golpes de las carteras Louis Vouitton arrojadas contra las paredes de la residencia (?)

Finalizo con un hecho histórico en un día que también lo fue para nuestro país. Se cuenta que el florentino Juan Bautista Lully, músico de Luis XIV y creador de la ópera francesa, le pidió al Rey Sol que lo ayudara, pues había caído en desgracia debido a las envidias que generaba su posición. Ambos habían compartido la pasión de la ópera y el ballet, y por eso los cortesanos temían que la influencia del músico sobre el soberano sobrepasara las partituras y el proscenio. Pero el monarca se mostró sombrío e indiferente ante la súplica de su músico.

-Yo creí que usted era mi amigo… -dijo Lully.
El rey replicó con profunda tristeza: -¡Yo no tengo amigos. El Estado soy yo!

La frase refleja la soledad del poder, cuando se tienen que tomar decisiones que regirán la vida y la muerte de decenas o miles de personas. Hoy, en Argentina, el Estado es el Vicepresidente de la Nación.

Proceso de sanción de una ley

¿Cómo se sanciona una ley en Argentina? Aunque vivimos en un país en el cual todos creen que saben la respuesta, lo cierto es que ello no es tan así. Por eso, le preguntamos a un tachero (?) para que nos ilustre y vamos a intentar explicar claramente sus enseñanzas. Para que la educación no quede solamente en manos de los ases del volante (?).

La sanción del proyecto de ley es un acto complejo, porque requiere el concurso de dos órganos, que son cada una de las cámaras del Congreso (Diputados & Senadores).

¿Donde se encuentra regulado el procedimiento a seguir para sancionar una ley? Obviamente, en la Constitución Nacional. El art. 78 de la Constitución “Aprobado un proyecto de ley por la Cámara de su origen, pasa para su discusión a la otra Cámara. Aprobado por ambas, pasa al Poder Ejecutivo de la Nación para su examen; y si también obtiene su aprobación, lo promulga como ley”. Hasta aquí es fácil.

El art. 81, por su parte, dispone que ningún proyecto desechado totalmente por una de las cámaras se puede repetir en las sesiones del año. De modo que puede pasar que diputados apruebe un proyecto de ley, lo pase a senadores, y estos últimos lo rechacen totalmente. Conclusión: no puede volver a tratarse ese año el mismo proyecto de ley.

También hay supuestos de desacuerdos parciales entre las cámaras. ¿Que pasa en ese caso? También esta resuelto en el art. 81 de la Constitución. Cuando la cámara revisora introduce modificaciones, el proyecto vuelve para ser tratado en la cámara de origen. Simplificando la norma, se puede sintetizar lo siguiente:
1) En caso de discrepancias entre una cámara y otra, ambas aprueban el proyecto con mayoría absoluta (más de la mitad de sus miembros presentes), prevalece el texto de la cámara de inicio u origen;
2) Si una cámara lo vota con mayoría absoluta y la otra con dos tercios de sus miembros, prevalece esta última;
3) Si las dos cámaras aprueban la ley con dos tercios, prevalece la cámara de origen.

Además, el Congreso no debiera comportarse como quienes frecuentan los vestidores de un cabaret (?) en el proceso de formación de las leyes. Por eso existen dos prohibiciones:
a) La cámara de origen no puede adicionar o corregir nuevamente las modificaciones introducidas por la revisora;
b) Ninguna cámara puede rechazar totalmente un proyecto que fuera originado en esa misma cámara pero que ha recibido adiciones o enmiendas en la revisora.

Una trivia. El art. 84 de la Constitución dice: “En la sanción de las leyes se usará de esta fórmula: El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina, reunidos en Congreso, …decretan o sancionan con fuerza de ley.” Es muy útil este artículo. Si no se usara esta fórmula, el Congreso perdería la brújula (?) en la formación de las leyes. De todas formas, hay que encontrarle una ventaja a este artículo. Si alguna vez -Dios no lo permita- algún ignaro llegara a ser diputado y/o senador, al menos sabrá como empezar a redactar un proyecto de ley.

Para finalizar, debe tenerse claro que lo que el Congreso sanciona en la etapa constitutiva de formación de la ley es, en rigor, un “proyecto de ley”. O sea, no es todavía ley en sentido estricto. Para que adquiera esa categorización debe añadirse la etapa de eficacia, configurada por la promulgación y publicación en el Boletín Oficial que hace el poder ejecutivo.

¿El Congreso se convertirá en Progreso? (?)

El Congreso argentino, hasta ahora, durante el quinquenio de gobierno de la dinastía al mando, fue apenas una escribanía del Poder Ejecutivo, cumpliendo el dictado que le venía desde Balcarce 50. No caben dudas, pues, que tal actitud omisiva de la competencia funcional del Poder Legislativo genera una democracia desmedrada.

Ello, sin dudas, obsta al progreso. De allí la poesía que se nos ocurrió. “El Congreso obsta al progreso” ¿Por qué? Porque al tener una defección funcional como la apuntada, la Argentina es un pais poco serio, luego, no progresa como lo está haciendo Brasil o Perú.

Sin embargo, a no desanimarnos. Tenemos el mejor Congreso que el dinero puede comprar (?). De allí que no abriguemos dudas sobre la ferviente oposición que formularán ambas Cámaras del Poder Legislativo para aprobar la “ley de ratificación de las resoluciones del Ministerio del Economía ratificadas por Decreto del Poder Ejecutivo nacional fijando los regímenes de derechos de exportación” (proyecto enviado por el Poder Ejecutivo). Al parecer, el proyecto debe ser aprobado sin variar una coma. ¿Qué haría usted si fuera diputado? Para oponerse tendría que ponerse a estudiar el régimen constitucional tributario. En cambio, para aprobarlo solo hace falta levantar la mano.

Para finalizar, no culpamos al Congreso por su inactividad pasada y futura. Si nosotros tuviéramos miles de millones de pesos a nuestra disposición, también seríamos irresponsables como ellos (?).

Las fotos del bebé son constitucionales en E.E.U.U. (?)

Desde estas palabras periódicas siempre estamos atentos a lo que dice la Corte Suprema de Estados Unidos. Como en Argentina somos un país bananero, con una Corte Suprema acorde a nuestro nivel de país, nos conformamos con mirar a los paises jurídicamente serios. Igual que hizo Alberdi hace casi doscientos años.

El motivo de este artículo tiene que ver con que ayer el máximo tribunal estadounidense ratificó la constitucionalidad de las sentencias fundadas en la Protection Act de pornografía infantil. ¿En Argentina se discute lo mismo? No, acá ocupa el centro del debate nacional el tema de las retenciones en orden a si un impuesto puede ser creado por resolución del Ministerio de Economía. O sea, discutimos cosas de la época de Juan I de Inglaterra, más conocido como Juan sin Tierra -Lackland en inglés-. O lo que es lo mismo, somos tan audaces que no consideramos que este tema de las retenciones fue resuelto cuando los barones se tiraron en contra del bueno de John y se reunieron con sus líderes en Runnymede, cerca de Londres, el 15 de junio de 1215, para sellar la Carta Magna firmada por coacción a punta de pistola.

Volviendo al tema del fallo de la Suprema Corte de America (?), en un veredicto de 7-2, el máximo tribunal sostuvo que “las ofertas de proveer o los requerimientos para obtener child pornography están categoricamente excluidas del derecho a la privacidad y a la libertad de expresión”. Ergo, pueden ser tipificadas como delito.

Los impugnantes de la ley sostuvieron que la ley podía ser aplicada a películas como “Traffic” o “Titanic”, que sugieren relaciones sexuales entre adolescentes. Sin embargo, la Corte dijo que solo se aplica a “cualquier persona que conscientemente publicita, promueve, presenta, distribuye, o solicita” material prohibido, descartando que las películas o las inocentes fotos de bebés bañandose puedan dar lugar a la promoción de una causa penal. En este sentido, puede llevar tranquilo su album de fotos de cuando era bebé a los States (?) sin ser criminalizado.

El caso, United States v. Williams, No. 06-694, empezó en 2004 contra un depravado de la Florida, de nombre Michael Williams, que fue atrapado por agentes federales ofertando pornografía infantil en un chat de Internet. El degenerado se jactaba de tener “good pics of his 4-year-old daughter”. Eso era mentira, pero cuando allanaron su casa, los agentes federales encontraron 22 imágenes sexualmente explícitas de niños en su disco rígido.

En conclusión, si usted es un depravado pedófilo, vaya a Filipinas a hacer turismo sexual (?) porque en Estados Unidos, si busca u ofrece fotos de pornografía infantil terminará preso como T-Bag (?). Y está muy bien que así sea. En cambio, acá en Argentina los jueces están terminando su curso de logo, av 90, de 90 (?). Ergo, sus posibilidades de elusión del accionar de la justicia son altas.